No resulta sencillo elaborar una lista, con posibilidades de éxito, que represente a un partido político ante los electores en cualquier tipo de elección. Cierto es, que si existen posibilidades de ganar resulta más difícil que si las encuestas te vaticinan una pérdida.
La pelea por los puestos de salida (que las encuestas dan como probablemente elegidos) suele ser dura. Es muy entretenido contemplar como "algunos/as" quieren participar en los puestos de salida, y no están dispuestos a ir en el relleno de la lista. Siempre sorprende la desfachatez de aquellos que entienden como razonable que otros les rellenen la lista que encabezan y, por el contrario, no aceptan de ningún modo rellenar las encabezadas por otros.
El intento de acceso a los puestos de salida suele argumentarse de las más diversas y heterogéneas maneras: representación territorial, de género, de renovación, de experiencia... siempre en función de aquellos criterios que nos permitan defender nuestra posición en detrimento de la de otros "compañeros" que esgrimen criterios más favorables a ellos (lo que se conoce popularmente como arrimar el ascua a su sardina)
Pero lo peor, lo más difícil y, algunas veces, imposible de resolver es la justificación de los "amiguetes". Me refiero a aquellos que te ayudaron a llegar al puesto que te permite-obliga a decidir entre varios "amiguetes", ya que los no elegidos (dedo/democráticamente,claro) suelen enfadarse y te la guardan para el próximo congreso. Qué duro es hacer una lista, no me extraña ver tan desmejorados a aquellos que tienen que hacerlas en estos tiempos políticos que nos ocupan!!








